La lluvia y el frío no han impedido la celebración del Pasacalles Carnavalero, que ha llenado de fiesta, alegría y bullicio la vía central de Navalmoral de la Mata durante algo más de dos horas ante numeroso público.
El pasacalles arrancó a las siete de la tarde de la Cruz del Rollo para recorrer las calles Antonio Concha y Urbano González Serrano, alcanzar la plaza Sánchez Arjona y enfilar la Avenida de las Angustias para desembocar en el Edificio Multiusos "María Victoria Villalba" pasadas las nueve de la noche.
La lluvia hizo que el desfile más anárquico del carnaval moralo no tuviera tanta presencia como otras veces, si bien hubo peñas que se incorporaron al mismo a mitad de recorrido, una de las cuales parodió a la propia concejala de Ocio, María García.
La comitiva estaba encabezada por disfraces de payasos, a los que seguían un encierro de San Fermín con mozos, toros y carreras y un parchís lleno de colorido con sus fichas y sus dados.
Entre la nutrida participación, se pudo ver toreros, piratas, bolos, gangsters, bailarinas de la 'belle epoque', marineros con flotadores y chubasqueros, muy propios dado el tiempo, colegialas y pistoleros.
También se pudo disfrutar de los botellines verdes de 'Heineken' de la peña "Vértigo" o los mineros con sus frontales encendidos de "Los Santeros", que incluían una interpretación en riguroso directo de "Soy minero".
La libertad de un desfile mucho más improvisado generó muchos más huecos entre los participantes e imágenes desordenadas tan propias del pasacalles como Astérix con un menhir recorriendo el desfile en sentido inverso, botellines de cerveza y toreros corriendo en pos de sus respectivas peñas, que marchaban mucho más adelante, o la camilla de la plaza de toros yendo a toda velocidad sin un rumbo muy preciso.
El pasacalles finalizó poco después de las nueve sin que se registrara incidente alguno en el recorrido.