Éste fue un rito comunitario; aquel fue siempre individual. Los disciplinantes tuvieron sus ordenanzas; los Empalaos, aunque sometidos a unas normas tácitas comunes, se dejó a la iniciativa privada. Ambos ritos coexistieron en Valverde, aunque no se interfirieron ni se entremezclaron.
Entre los elementos cristianos del Rito pueden citarse: el celebrarse en Semana Santa y el Vía Crucis. Y en este contexto de la pasión de Cristo no es extraño que al atuendo del Empalao se le añadiese la "toga" colgante de los brazos. Todos estos elementos debieron incorporarse en la Baja Edad Media, en época posterior a la Peste Negra (a. 1348-50). Así, en el siglo XIV o a más tardar en el XV, el Rito debió quedar estabilizado hasta nuestros días, quedando cristianizado.
Pero en el meollo del Rito hay una doble característica que merece destacarse. En primer lugar el aspecto oferente: la manda (o voto), que es personal, voluntario y libre, que tiene un sentido expiatorio de reemplazo por un mal evitado. Este parece ser el núcleo medular del Rito. Pero también se advierte en el Rito un contexto guerrero, aunque ha pasado a un segundo plano y queda enmascarado por otros aspectos. Tanto el aspecto oferente como el militar parecen las dos características más definidas del Rito.
Pero si está claro el sentido de ofrenda personal, el contexto guerrero es confuso: ¿Qué pueden significar esas espadas alzadas? Las espadas alzadas son un signo de victoria, no de derrota ni de luto. En el mismo sentido podría interpretarse la corona de flores sobre la cabeza del Empalao: trofeo o premio por alguna acción. Pero tal y como está el rito, todos estos elementos (ofrenda personal, contexto militar, premio) parecen contrapuestos y de significado confuso. Así, cabe la duda de si en el transcurso de los siglos pudo haber algún cambio en el Rito, al cambiar el contexto en que nació. Todo ello, desde luego, mucho antes de que el Rito quedara cristianizado.
Partiendo de la ofrenda personal como núcleo medular del Rito, podrían establecerse dos hipótesis:
a) Un sacrificio sustitutivo por verse libre de un mal.
b) Un sacrificio o prueba que demostraba la idoneidad del individuo para la vida adulta.
La hipótesis primera está más de acuerdo con el Rito actual, pero no parece posible explicar el porqué y el cómo del contenido guerrero.
La segunda hipótesis parece más antigua y más coherente con el contexto militar. La interpretación del Rito original sería esta: en un pueblo guerrero, los jóvenes se ofrecían a realizar una prueba o pruebas que demostraran su idoneidad para ser admitidos a la vida adulta. Como premio recibirían la corona de espinas y las armas (espadas). En esta hipótesis, la llamada "enagua" no sería otra cosa que la túnica corta propia de los guerreros. Éste sería el primer momento del Rito, antes de la romanización.
En un segundo momento, pasados ya varios siglos y en el contexto de un pueblo agrícola, el Rito evolucionaría; continuaba el sentido de ofrenda personal, pero el sacrificio ya no era una prueba de admisión sino un sacrificio sustitutorio. El premio era el haber sido librado de un mal o una calamidad. Con ello se habrían invertido los términos PRUEBA=PREMIO por PREMIO=PRUEBA. Sería una evolución semejante a lo ocurrido con el rito del sacramento de la penitencia cristiana (Confesión-Penitencia-Absolución-Confesión, Absolución con Penitencia "in voto"). Esta modificación o evolución del rito ya en un contexto agrícola, explica la presencia en el Rito de elementos agrícolas (el timón de arado y las vilortas). Ellos son signos de un contexto agrícola, [tras la romanización del pueblo] de un pueblo que había dejado de ser guerrero.
Hay otros aspectos y matices del Rito que merecen también su propio análisis: el rito es nocturno, sin horario preestablecido, lo que revela cierto arcano o secreto y coincide con el plenilunio de primavera (Pascua); el Empalao va acompañado por su familia o clan familiar. Todos estos datos inducen a considerar el rito como nacido en un pueblo de raíz celta, cuyos ritos, reuniones y decisiones tenían lugar coincidiendo con la luna y sus fases, y cuyos lazos de parentela eran muy sólidos y decisorios, aparte del sentido del misterio o arcano.